Hacia el año 1910 - (Fuente: Revista "Vida Vasca")
Una visita del Rey a comienzos del siglo XX
«Formada se hallaba la Compañía de Miñones, la Policía Foral Alavesa, para rendir honores al Rey. Un Cuerpo policial leal y ejemplar, como los Miqueletes guipuzcoanos. Pasada la revista, el Rey expresó su deseo de saludar a los oficiales y cabos para felicitarlos. Ya le habían indicado cuál de ellos era Aguirregaviria. El más alto y marcial. Y le llegó el turno. Alfonso XIII estrechó la mano del apuesto cabo y, acercándose a su oreja izquierda, le preguntó en un susurro: – Aguirregaviria, ¿es cierto que usted es capaz de «pim, pam, pum» nueve veces todos los días? El cabo era un hombre tímido y enrojeció. Y con toda sencillez le devolvió la pregunta al Rey: –Majestad, cuando dishe «pim, pam, pum», ¿se refiere a fornicashiones? –A eso me refiero, cabo Aguirregaviria. Al menos, es lo que me han contado de usted. –Pues son «habladurrías», Majestad. La de las nueve fornicashiones diarias, es mi hermana». (Fuente: Alfonso Ussía)
