Hacia el año 1935
Una Semana Santa como debe ser... pasada por agua
«La Semana Santa ha pasado por Vitoria vestida de negro. Nos ha parecido muy bien. Nada mejor que presentarse cada cual en todas partes vestido del color que le corresponde. Como la Semana Santa vitoriana. Tan mal nos parece que el día de Jueves Santo se nos presente relumbrando más que el Sol, como que un señor sea un redomado hipócrita. Las cosas como son. O como deben de ser. Pues bien, la Semana Santa vitoriana ha pasado vestida de negro. Encapotado el cielo un día y otro y arrojando verdaderos torrentes de agua. Así debe ser. Si de lo que se trata es de recoger los espíritus en penitencia, nada mejor que una semana gris. O negra. Un cielo triste como la muerte, y agua, mucha agua, como las lágrimas. Agua y pan. Y nada de esos exquisitos manjares de los mares; nada de salmonetes y calamares. A pan y agua todo el mundo. A encerrarse todo el mundo dentro de sus casas, y sin luz». (Fuente: "Ariel" - Abril de 1930)







