5 de marzo de 1976 - (Fuente: www.izquierdarevolucionaria.net)
Indignación, rabia, impotencia y desolación en las calles de Vitoria
«Dos días después de la masacre, el 5 de marzo de 1976, se celebraban los funerales en la Catedral Nueva, con los féretros de tres de los cinco muertos. La gente abucheó la presencia de Monseñor Peralta, porque en cierta medida se le hacía también responsable de la irrupción policial en la Iglesia de San Francisco. Uno de los momentos de mayor tensión fue el sermón, una homilía escrita y aprobada por los 120 oficiantes. La expectación y la tensión llegaron a su punto más álgido cuando terminado el acto religioso, el líder obrero Jesús Fernández Naves, cuya presencia fue acogida por una fuerte ovación, se dirigió a los asistentes diciendo, entre otras cosas, que las autoridades no estaban en los funerales porque no podían estar bajo el mismo techo rezando los asesinados y los asesinos. El líder obrero recordó que las iglesias eran el único lugar donde era posible reunirse, evidenciando la patente falta de libertades». (Fuente: www.eitb.eus)







