lunes, 12 de diciembre de 2016

68. Plaza de Abastos

 
(Fuente: www.recordandovitoria.blogspot.com)
Muy añorada por los vitorianos

Si polémica fue la construcción de la antigua Plaza de Abastos, no menos polémica, su demolición. Todavía en la actualidad, cuando se habla de museos y de auditorios, muchos vitorianos piensan en el destino que pudiera haber tenido la emblemática edificación.

En 1878, el arquitecto Martín de Saracíbar, en su calidad de Procurador Síndico, presentó un proyecto para construir una plaza pública de abastos, al considerar insuficientes y en malas condiciones los puestos de venta que se hallaban diseminados por la población. La comisión de obras lo consideró como una gran idea, manifestando que se pasase a la comisión de hacienda para examinar los recursos para llevarla a cabo. El lugar elegido para la construcción era la plaza de la Independencia, que en esa época limitaba con la de Bilbao y las calles del Resbaladero, Oriente, Portal de Barreras y Fueros.

Habiéndose publicado la noticia en la prensa, diversos comerciantes realizaron una campaña y enviaron al un largo escrito al Ayuntamiento, firmado por 330 comerciantes, para evitar que siguiera adelante el proyecto. Solicitando que las ventas se siguieran haciendo como tradicionalmente se hacían hasta la fecha y que, si fuera necesaria la construcción de la plaza, proponían, como lugar idóneo, la Plaza Vieja (actualmente, de la Virgen Blanca). El proyecto quedó paralizado.

En 1884, Felipe Hernández envíó una carta en la que adjunta dos planos realizados en Bélgica por el ingeniero Joseph París como proyecto de un mercado cubierto sobre columnas de hierro y fundición. El proyecto fue rechazado. Igual suerte corrió otro proyecto presentado al año siguiente por el arquitecto municipal, Francisco de Paula Hueto. Otro proyecto realizado en 1890 por Jacinto Arregui utilizando el estilo de cristal y hierro también fue rechado. Pero en esta ocasión el Ayuntamiento sometió a debate la ubicación entre las tres plazas: Vieja, Bilbao e Independencia, siendo elegida esta última. Los comerciantes seguían sin estar de acuerdo con la construcción del mercado, si bien las firmas habían bajado a 46 personas

Llegó 1897. El alcalde era Vicente González de Echávarri. Se retomó el asunto y se encargó al arquitecto municipal Javier Aguirre la elaboración de un proyecto de Plaza de Abastos ubicada en la Plaza de la Independencia. Una vez elaborado el mismo, que, al igual que los anteriores, utilizó un estilo moderno, caracterizado por el empleo de cristal y hierro con elementos tradicionales en sus formas externa. El proyecto fue expuesto al público para que expresase sus opiniones a favor o en contra. Volvió a desatarse la polémica, al igual que en ocasiones anteriores. Se redactaron diecisiete escritos que parecían calcados entre sí. Como las otras veces, se volvió a insistir en la falta de necesidad y en la ubicación, como mal menor, en la Plaza Vieja. Entre todas las reclamaciones se recogían las firmas de ochocientas cuarenta y una personas. Pero en esta ocasión la operación siguió adelante. El 31 de diciembre de 1899, siendo alcalde Federico Baráibar, la Plaza de Abastos era inaugurada. Curiosamente, grabada en piedra encima de la entrada figuraba el año 1899 y, sin embargo, en unos azulejos colocados posteriormente, que remataban la parte superior de la fachada en uno de los laterales, figuraba el de 1900. Al poco tiempo, en 1901, hubo que proceder a revestir con madera el zinc de la cubierta, debido al mal resultado. A lo largo de la historia, tuvo diversas modificaciones, ampliaciones, apertura de puertas, etc.

El sábado 11 de enero de 1975 abría por últimas vez las puertas al público. El fin de semana los comerciantes trasladaban sus enseres a la nueva plaza en Santa Bárbara, que el lunes 13 abría sus puertas. El 21 de febrero, la plaza estaba completamente derribada.

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